*Es la única certeza que tenemos en la vida y es lo que nos causa más temor, la muerte. ¿Se imaginan un país donde nadie muere? ¿Sería un milagro o una pesadilla? Ese es el argumento de "Las intermitencias de la muerte", una de las novelas del Premio Nobel de Literatura, José Saramago, gracias por atendernos.

Saramago: Yo creo que por mucho que nos guste la vida, por mucho amor que le tengamos, lo mejor es acepatr que las cosas son los que son. Hay que morir.

*Dice "Una de las certezas es que hay que morir" ¿pero no tiene un poco la sensación que en los países desarrollados vivimos un poquitín de espaldas a la muerte, no queremos acepatr esta idea?

S: Vivimos de espaldas a la muerte, como vivimos a la vejez, es decir, ser viejo y ser mayores, esa fijación en la juventud como único valor no me parece bien para la salud mental de la gente, porque viven en constante tensión, si ya apareció la cana, la primera arruga... No vale la pena, el tiempo tiene sus leyes, y claro, yo creo que no tenemos más remedio que cumplir con ello. Una vida que fuera eterna sería una vida de vejez eterna y vivir mucho y vivir siempre, pero claro, cada vez más viejos. ¿Hasta dónde llegaríamos? No me hago una idea, entonces la sencilla hipótesis de que esto un día pueda ocurrir, que no ocurrirá nunca, para mí es una pesadilla que yo intenté expresar en esta novela.

*¿Con los años uted ha ido pensando en la muerte de diferente manera, ha ido cambiando el concepto?

S: Mire, yo no tengo la obsesión de la muerte, en la enfermedad que yo he tenido ahce dos años o algo así, yo estuve muy cerca. Y lo acepté como algo que, mi turno, aparentemente había llegado, y yo tenía que conformarme y resignarme. Pensar en la muerte no vale la pena, ella siempre gana.

*Hay ateos que dicen que envidian la esperanza de quienes creen en Dios, de que hay vida más allá. ¿Nunca ha envidiado la posibilidad de creer que no todo se acaba después de la muerte?

S: Eso francamente no entra en mi cabeza por la cantidad de razones y si se puede decir, sobre todo esta: Según esa teoría, quien peca se va al infierno para siempre, por toda la eternidad. Es una religión absurda como son todas en el fondo, pero más concretamente, el que se le ocurriera a alguien decir que la justicia entre los hombres no sirve, y que la justicia divina castigará a los pecadores con la pena eterna. Eso no tiene sentido. Y además, hay que pensar en una cosa: Durante una eternidad, antes de la creación del Universo, Dios que se sepa no ha hecho nada. Luego, no se sabe por qué ni para qué, le pasó por la cabeza esa idea de crear un universo. Cabe preguntarse para qué crearía Dios un universo. Bueno, lo hizo en seis días, al séptimo descansó y sigue descansando hasta hoy. ¿Eso tiene algún sentido? No. Cuando yo me muera, se acabará, se acabará. Lo que quede, unos cuantos libros, el recuerdo, que espero que sea unos y otros duraderos, me mantendrán de cierto modo, en vida, hasta que todo acabe, incluso el recuerdo. Ese es el fin.


*Àngels despide a José Saramago.
Llevateló
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